Contexto Histórico, Político y Monetario del Período
El reinado de María Teresa de Austria (1740 – 1780) sobre los Países Bajos Austriacos representó una de las épocas doradas de florecimiento económico, administrativo y cultural en la historia de los territorios de la actual Bélgica. Hija del emperador Carlos VI, ascendió al trono en virtud de la Pragmática Sanción de 1713, debiendo defender de inmediato sus derechos hereditarios en la encarnizada Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748). Tras la consolidación del Tratado de Aquisgrán, la soberana impulsó una profunda modernización ilustrada en las ricas provincias de Flandes, Brabante, Henao y Namur. Bajo la sabia gestión in situ de su cuñado, el gobernador general Carlos Alejandro de Lorena, Bruselas se transformó en un foco intelectual de primer orden, embellecida con majestuosos palacios clasicistas y dotada de la prestigiosa Academia Imperial y Real en 1772.
Durante este período ilustrado, la monarquía habsbúrgica supo respetar celosamente las libertades forales y los privilegios gremiales tradicionales belgas, al tiempo que implementaba trascendentales mejoras en las infraestructuras de transporte terrestre y fluvial. Se dragaron y ensancharon los canales de Gante, Brujas y Amberes, facilitando una expansión industrial sin precedentes en el sector textil, cerámico y metalúrgico. El fallecimiento de María Teresa en 1780 clausuró cuatro décadas de paz civil y bienestar generalizado, dando paso al turbulento reinado de su hijo José II, cuyas reformas centralizadoras chocarían con el arraigado constitucionalismo flamenco desembocando en la posterior Revolución de Brabante.
En el ámbito monetario y numismático, las acuñaciones de María Teresa para los Países Bajos Austriacos destacaron por su exquisito equilibrio artístico y rigurosa solvencia fiduciaria, operando como un puente comercial imprescindible entre la Europa central y las potencias atlánticas. Las emisiones se llevaron a cabo primordialmente en los célebres talleres monetarios de Bruselas (identificado por la marca del ángel alado) y Amberes (con la marca de la mano alzada). El sistema monetario combinaba el patrón de plata del Kronentaler y el florín austro-belga con un activo circulante divisionario de vellón y cobre formado por liards y dobles liards (conocidos localmente como oorden), así como piezas de prestigio en oro como el soberano. En la colección numismática figura un testimonio paradigmático de esta era: el 2 Liards / Oorden - Maria Theresia de 1749, pieza que ostenta en su anverso el regio busto diademado de la emperatriz orientado hacia la derecha y en el reverso la elocuente leyenda latina AD USUM BELGII AUSTR. enmarcada por una guirnalda de laurel, símbolo imperecedero de soberanía y prosperidad compartida.